Creo que tenia 14 años ya trabajaba de mesero en un restaurant de una tia, sin pena de contarlo puedo decir que era en extremo inocente, la malicia no me tocaba aún, incluso creo que todavia a esa edad cabían en mis bolsillos del pantalón algun juguete pequeño, canicas, un carrito, una cartita de imagenes, ahora son tazos y otras cosas modernas, en fin, mi pueblo era un pueblo pequeño, conocias a todos y sabias donde vivian en su mayoría, por eso cuando salia a la chamba o con los amigos más valía ser bien portado porque si no mis Padres se enteraban en un tris, por eso creo que siempre fui niño bueno.
Salia de trabajar a las ocho de la noche, mi tía no quería que trabajara más tarde porque despues de esa hora el restaurant tenia solo a gente consumiendo alcohol, en alguna ocasión salí de la chamba y me dirigí a la casa de un amigo, vivia él a la orilla del pueblo, ¡no estaba! a pesar de que el pueblo era chico pues la vuelta que hice en balde, resulta que a la casa contigua de mi amigo vivia un compadre de mi Padre, con unas hijas muy hermosas y en esa ocasión estaba una afuera de su casa, Patricia se llamaba, de reojo la veo, ¡chulota! pensé, al día siguiente lo mismo salgo de la chamba y me lanzo de nuevo a la casa de mi amigo y ¡nada! no estaba pero quien si estaba era Patricia, de nuevo afuera de su casa y esta vez ya no la vi de reojo, Hola le dije y me contesta muy timidamente, creo que era un año mayor que yo, de pelo castaño, ojos grandes, cafes, muy hermosa y para su edad muy desarrollada; para mi se hizo habitual el que despues de salir de la chamba fuera a la casa de mi amigo pero ya no para cotorrear, es más ni por él, sino que era ya la excusa para ver si Patricia estaba afuera de su casa y la mayoría de las veces así era, con la habitualidad ya se animaba a saludarme ella sin titubeos y sin timides, de hecho ya habia intercambio de saludos y sonrisas hasta llegar a la platica, a la charla, a la broma light, ¡mi amigo! ya ni lo buscaba, seguia siendo la excusa pero que ya empleaba con Patricia no fuera a delatarme que me gustaba aunque era demasiado obvio.
Como Patricia era hija de un compadre de mi "Apá" pues su "Apá" no me veia mal, de hecho a veces llegaba y nos veia platicando y me conocia, no me saludaba porque era hombre de campo, ferreo, bragado el hombre, rancherita su hija, campirana chula, una Adelita moderna, pues resulta que le fue habitual para este señor verme ya afuera de su casa platicando con su hija, no la hacia de jamón, es más, creo yo que hasta aprobaba que fuera así, hijo de su compadre, hijo de familia, pues puras buenas para mí,........¡¡¡¡momento!!!! recuerden que no tenía malicia todavia, por lo tanto es bien intencionado el comentario.........., la invitaba al jardín, a un helado, a las pocas opciones que habia en un pueblo-rancho.
Así se fueron las semanas, ya nos besabamos timidamente, nos tomabamos de la mano, por supuesto sin que vieran, nadie, en la privacidad de..... un pueblo-rancho, donde la gente a las ocho de la noche ya no salia, ¿privacidad?, por supuesto que la había; en alguna ocasión no se porque ni para que pero fuimos a jugar basquet, ¡si conociamos eso! es más hasta balón de basquet teniamos, en fin, ya cuando veniamos de regreso a su casa, como a las seis, siete, era buena hora, teniamos tiempo todavía de platicar un rato más, pero, resulta que el regreso lo hicimos bordeando el pueblo, no por las calles sino por la orilla, se le puede llamar campo abierto y ándale que nos detuvimos por alguna razón, tuvo que ser demasiado poderosa porque más tardamos en deternos que en estar abrazados besandonos como se besan dos pubertos con ansiedad, con deseo tempranero, con un ánimo de querer despertar a la pasión, a lo que no conociamos, a lo desconocido, creo que esos besos fueron el detonante para que como si fuera un software se descargará en mí todo un programa de que hacer en esos casos cuando uno está despertando a la sexualidad activa, práctica, ya no de chisme ni de bulla con los amigos, sino, ya con una mujer enfrente, a la que estoy mirando cuando abro los ojos y veo que ¡¡¡¡la estoy besando!!!!, ¿que hago?, ¿que sigue?, Santo Patrón de la improvisación s.exual ayuda a éste buen mozo que te implora le digas que hacer, no que sentir, porque eso, eso, está de más, sentia como la sangre de manera vigorosa me pulsaba por mis venas, como el calor corporal se elevaba a niveles nunca vistos en mí, como en mi cerebro cual pantalla de cine se proyectaban las ideas, los pensamientos, la sexualidad de golpe, sentía como el cuerpo cavernoso aprovechaba cada milimetro de sangre que le llegaba a raudales para erigirse cual monumento al despertar s.exual, como trofeo que se recibe por adelantado sin hacer aun nada, pero también puedo decir que a pesar de mil sensaciones por minuto, también los nervios eran latentes, el miedo a lo que seguia al minuto siguiente, el temblor ocasional ocasionado por ir conociendo lo desconocido pero también por la pasión, una contradicción al mismo tiempo, el no querer seguir por estar turbado, y el querer seguir por que mi cuerpo así lo pide, dilema bendito, la ropa sirvio de cama, de catre, de protección contra el polvo, la tierra y creo que fue la que menos se ensucio, mi Adelita, mi campirana, mi rancherita, des.nuda, temblorosa, caliente, de ojos entrecerrados, de labios carnosos pero temblorosos, la abrazo como Dios y mi naturaleza me dieron a entender, le beso el cuello, los oidos, los labios, sus senos, sus pezones, besos que parecen oraciones y rezos a una virgen que se está entregando, una virgen a la cual le confio también mi cuerpo, mi primera vez, mi inexperiencia, mi despertar, ella me abraza con fuerza, con miedo latente porque percibo su abrazo más para sentirse segura que para incrementar la pasión del momento, me besa, recorre mi cara con sus besos, mis hombros y mi torso, no hay malicia, no hay s.exo oral porque no lo conociamos, no existe el kamasutra, no hay perrito, ni chivito cayendo al precipicio, no hay de vaquera, solo existe el misionero, acorde a la virgen que se entrega, como si oficiara en un ritual la entrega misma, es testigo y da fe de la sangre que brota por el rompimiento de la inocencia, del quebrantamiento del sello que guardó su secreto durante todos esos años de crecimiento, todo eso en ese instante, todo un cúmulo de emociones mezcladas con miedo, un despertar no a la vida sino a la pasión, a la sexualidad, a..... la malicia que se instaló justo en ese momento, pero no es una malicia que degrade ni denigre, es una malicia que sin haber terminado el momento te hace pensar cuando será la siguiente vez, puedo decir que ese momento, ese preciso momento fue sublime, es un tatuaje que se hace al mismo tiempo ya que queda grabado cada instante, cada beso y en que orden se dieron éstos, cada intento de penetración, primera vez de ambos, doloroso y placentero eso fue, un apartado en el recuerdo, donde guardamos todos la primera vez; De regreso a su casa el camino parecio un paseo por las nubes, un enamoramiento que se respiraba en el aire, minutos antes dos niños, dos adolescentes despertaron y en ese momento había complicidad, miradas que se intercambiaban, miradas de gusto, miradas de......... ¡¡chin!! se me cayeron unos carritos y unas estampas donde me quite la ropa, que más da, creo que subí al siguiente nivel.
Saludos.
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